El aspecto masivo de las redes sociales puede, en ocasiones, jugar en contra de las marcas.

Hoy en día, plataformas como Facebook, Twitter y LinkedIn nos permiten conectar con audiencias masivas y llegar a muchos clientes potenciales. Si contamos con miles o millones de seguidores, en teoría estos verán nuestras publicaciones en su línea de tiempo.

En la práctica esto no pasa de la forma en que esperamos, ya que los algoritmos internos de algunas redes limitan el contenido que se le muestra a los usuarios, reduciendo el alcance que tienen las marcas.

Sin embargo, aunque parezca extraño, en algunas ocasiones las empresas prefieren que sus publicaciones sean vistas solamente por un determinado sector de su audiencia.

Redes como Facebook o LinkedIn cuentan con herramientas que permiten limitar que usuarios verán los contenidos publicados. Se puede segmentar al público por lengua, geografía, lugar de residencia. Estas publicaciones no visibles para todos se han denominado como “dark posts” (publicaciones oscuras).

Una de las razones por las que muchas marcas comienzan a utilizar estos “dark posts” es la experimentación, ya que pueden medir el impacto de sus publicaciones en grupos controlados antes de lanzarlas masivamente.

Por otra parte, la personalización de los contenidos es uno de los aspectos que más se toman en cuenta por parte de las empresas. Al delimitar el alcance de la audiencia, se pueden realizar mensajes mucho más concretos, cercanos al consumidor y, por consecuencia, más efectivos.

Se debe tener cuidado al utilizar estas herramientas, ya que si se segmenta demasiado al público, se puede conseguir un resultado contrario al deseado.

Definir los objetivos de cada publicación es clave para determinar que publicaciones debemos delimitar su alcance y cuales nos conviene mostrar a todos nuestros seguidores.

Fuente: PuroMarketing