El mostrar anuncios de empresas de gran tamaño en videos extremistas le ha costado caro a la popular plataforma de videos.

Aún que ya han pasado algunos días desde que inicio la controversia sobre el descontento de muchas compañías sobre cómo se mostraban sus anuncios dentro de Google y su filial YouTube, las diferencias siguen entre todas las partes.

Varias firmas han decidido dejar de anunciarse en la plataforma (alrededor de 200) tras demostrar una investigación de The Times que sus anuncios aparecían como publicidad de perfiles de contenidos extremistas.

Las marcas no querían asociarse con ese tipo de contenido y el problema principal radica en que Google no les ha proporcionado herramientas para evitar que esto suceda.

El gran perdedor de todo este embrollo es YouTube y, por extensión, Google. Algunos analistas ya han realizado predicciones sobre cuánto dinero podrá perder la compañía con el apagón de los grandes anunciantes y los datos no son muy positivos para ella.

Por otro lado, hay también quienes están viendo como lo que está ocurriendo les está beneficiando de un modo o de otro.

Primeramente las agencias se ven beneficiadas al salir de un modelo programático que no les traía resultados efectivos.

Por otra parte, los medios tradicionales están recuperando un poco del terreno perdido frente a los medios online, ya que si bien no son tan modernos, son más fiables en cuanto a saber con qué contenido se relaciona la publicidad.

Finalmente, Facebook está viéndose beneficiado de manera indirecta. El boicot y la caída de ingresos podrían suponer la ventana de oportunidad para convencer a los creadores de contenidos de YouTube para que prueben su plataforma (a pesar de que aún no ofrece la rentabilidad de esta plataforma).

Fuente: PuroMarketing