Estudios realizados por diferentes instituciones afirman que existen ciertas tendencias en las personas que utilizan las redes sociales.

La investigación “El uso de Facebook predice una disminución en el bienestar subjetivo del usuario” realizada por la Universidad de Michigan, establece que Facebook les proporciona a las personas una forma inestimable de satisfacer sus necesidades básicas de conexión social, pero en lugar de ser una mejora, causa el efecto contrario.

Esta evaluación de bienestar se realizó mediante el envío de cinco mensajes de texto aleatorios: ¿Cómo te sientes? ¿Qué tan preocupado estás ahora? ¿Qué tanto has usado Facebook desde la última vez que te preguntamos? ¿Qué tanto has interactuado directamente (encuentros cara a cara) con otras personas? y ¿Qué tan solo te sientes? fueron las preguntas que recibieron las personas durante dos semanas.

Los resultados arrojaron que los niveles de satisfacción entre los participantes fueron disminuyendo con el uso constante de Facebook. Adicionalmente, las interacciones directas con otras personas causo un alza en el ánimo de los participantes.

Por su parte, las universidades alemanas Humboldt y la Técnica de Darmstadt, concluyeron en 2013 que una de cada 3 personas se siente mal e insatisfecha después de visitar Facebook, esto se debe principalmente al sentimiento de envidia, lo que deriva en frustración, amargura y soledad.

Si bien no se ha comprobado una relación directa entre las redes y la felicidad, si se han notado cambios de conducta. “Las redes sociales se utilizan para interacción social, búsqueda de información, entretenimiento, relajación. Sirven para enterarse y hablar de cosas que están en el ambiente y, claro, saber de otros, pero el usuario no solo busca eso, también busca una interacción placentera. Se debe entender que el mundo que se representa ahí es uno inexistente aunque esté referido a la realidad. La depresión proviene cuando te das cuenta de que hay algo que no puedes alcanzar”, explico Eduardo Quijano Tenrreiro, profesor e investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Catalina Toma, académica de la Universidad de Wisconsin-Madison, las fotografías, likes y comentarios son los aspectos de la experiencia de Facebook que más impulsan la baja autoestima.

Hanna Krasnova, coautora de la investigación “Envy on Facebook: A Hidden Threat to Users’ Life Satisfaction”, opina que una fotografía puede provocar una comparación social inmediata y desencadenar sentimientos de inferioridad. “Uno recibe más señales explicitas e implícitas de personas felices, adineradas y exitosas de una foto que de una actualización de estado”.

Sin embargo, el uso de las redes sociales en internet no se puede satanizar ni aplaudir. Son herramientas comunicativas rápidas y efectivas, pero es evidente que tienen efectos en la conducta del ser humano. Pueden alterar su humor, aislarlo y llegar hasta deprimirlo.

Entonces ¿por qué con cada vez más populares? De acuerdo con Néstor Fernández Sánchez, doctor en psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. La respuesta es sencilla: “El ser humano es un ente social y necesita satisfacer una necesidad de pertenencia.

Las redes sociales nos dan la oportunidad de reflejar nuestro sentir, ya sea algo divertido o un sentimiento de inconformidad. Sirven también como información y puntos de referencia sobre algún tema o situación en particular, un parámetro emocional que nos indica si estamos en sintonía con el resto de nuestro entorno.

Al ser un reflejo de la opinión de las personas, el contenido de las redes dependerá del un estado de ánimo, positivo o negativo, de las mismas personas que las utilizan.

Fuente: Verne